
Me llevo el portátil a la cama y me pongo a escribir mientras se hacen las castañas. Oigo una explosioncilla. Jeje. Sigo tecleando. Otra explosioncilla. Y otra más. Y otra. Total, que decido ir a la cocina. Saco la bandeja del horno... migas, metralla de castaña por todo el horno y también en la bandeja... "Huy, esto me lo como yo, tostadito... qué rico. Y qué bien huele...". Después de comerme las miguitas... "Bueno, al lío." Cojo una castaña y con cuidado para no quemarme la boca la muerdo un poco para pelarl... ¡¡BUUMMM!! ¡Me explota en la boca!¿Y sabéis qué? Metralla de castaña ardiendo por toda la cavidad bucal... bastante peor que mozzarella pegada al paladar; mal rollito.
Así que como todos sabemos que para las quemaduras hay que poner la zona afectada debajo del chorro de agua fría, ahí me veis a mí con la lengua fuera, debajo del chorro. Y cada vez que cerraba el grifo -"bueno, yo creo que ya"- me ardía la lengua; y otra vez a sacarla, a ponerla debajo del chorro.
Como una no olvida sus principios ni en estas tesituras, he puesto una olla debajo para no desaprovechar el agua. Mañana regaré las plantas con ella.
siento lo ocurrido pero has conseguido arrancarme una carcajada, jajaja
ResponderEliminarAy. Me ha dolido, guapa.
ResponderEliminarBesos
Chiki
Eso te pasa por golosa!
ResponderEliminarEso te pasa por golosa!
ResponderEliminarMás bien por impaciente, ¿no? :)
ResponderEliminar