organizadores como “un taller/evento social, que ofrece a personas adultas una oportunidad de dar y recibir contacto físico afectuoso no sexual, en un entorno amistoso y sin expectativas ulteriores. Los abrazos se prodigan de acuerdo con las necesidades, deseos, intereses y barreras de los participantes."Y yo me pregunto ¿Qué les pasa a los estadounidenses que están dispuestos a pagar 30$ para pasar una tarde acurrucándose con completos desconocidos?
Para quien ande escaso de efectivo, y/o le resulte embarazoso pagar a cambio de afecto, existe Free hugs, o Abrazos Gratis. Este movimiento internacional tiene como misión -como su propio nombre indica- “regalar abrazos“ a diestro y siniestro. Para constituirte miembro del mismo, simplemente tienes que ponerte en un espacio público razonablemente transitado con una pancarta que anuncie tu intención -"Doy abrazos gratis"- y rodear con tus brazos de manera afectuosa a quien se te acerque para recibir su regalo.Pero ¿Qué hace que una persona se lance a la calle a ofrecer/solicitar abrazos de extraños? ¿Qué hace que haya personas que se acerquen a estos supuestos samaritanos para tener la ilusión de recibir una dosis de calor humano?
Fue nominada como uno de los mejores inventos de 2006 por la revista Times. La "hug shirt" es
una camiseta que simula la experiencia de ser abrazado. A través de unos sensores de bluetooth incorporados en la prenda, el portador de la camiseta recibe de sus seres queridos, vía teléfono móvil, las señales que simulan el calor, latido cardíaco y presión de un abrazo.Dejando de lado el engorro de tener que llevar la camiseta puesta a todas horas si quieres recibir el "abrazo", al menos lo recibes de alguien a quien conoces y que te aprecia. Pero vamos, que no sé por dónde empezar a expresar mis objeciones, ni si es necesario.
Y ya por último, hace un par de días viendo la televisión, vi el spot de lo que parecía una especie de bufanda-peluche con manos en ambos extremos. El nombre del invento era Hugo, y el mensaje que lo ac
ompañaba: “Todos necesitamos un abrazo". Me metí en Internet y averigüé que el juguetito en cuestión es parte de un proyecto solidario de Cuatro -de cara a las navidades, diría yo- y es presentado como "un original personaje que convierte la sensación de un abrazo en un objeto cotidiano al alcance de cualquiera". ¿"La sensación de un abrazo"? ¡Qué paupérrimo sustituto!-Ya nunca vienes a visitarme -le dice la abuelita al nieto.
-¡Pero si te regalé un "Hugo" las navidades pasadas!¿Es que ya no te acuerdas?... ¡Será desagradecida!
Todo esto me produce no sé si tristeza o escalofríos.



