domingo, 26 de julio de 2009

El pepino feo

Desde hace poco Mercadona, mi "supermercado de confianza", ofrece la opción de servirte tú mismo tus propias frutas y verduras. Todos sabemos cómo va esto: te pones un guante de plástico y vas metiendo en tu bolsita por ejemplo los tomates, eligiendo -claro está- los más bonitos, los más rojos, los que están en su punto justo de madurez. Luego posas la bolsa en la báscula, das a la tecla correspondiente y la maquinita te da una pegatina con el precio, que pegas en la bolsa. Metes otro par de tomates gratis, cierras la bolsa y siguiente. El viernes, cuando estaba haciendo mi recolección para el gazpacho me encontré este pepino.


“Ay, pobre, míralo. Este no le va a coger nadie, pudiendo elegir cualquier otro. Este se va a quedar ahí hasta el final de la caja, y entonces lo pasarán a la caja siguiente, y volverá a quedarse el último, y así sucesivamente hasta que al final del día siga ahí y acaben tirándolo. No le auguro un buen futuro a este pepino.

Lo raro es que no lo descartaran en la recolección, tal y como están de exigentes con el aspecto de frutas y verduras; vas a los mercados y todas las naranjas son del mismo tamaño y sus cáscaras no tienen mácula. Y las manzanas, que parece que las han pulido con cera abrillantadora.


Pero quien cogió este pepino en la huerta pensó que valía. Y claro que vale; lo pelas y es igual que los demás, pero es que míralo, hasta pelarlo debe de ser difícil. Se va a quedar ahí, el pobre…”


La última frase la pensé ya cogiendo el pepino con mi mano enguantada, metiéndolo en la bolsa y sintiendo que estaba dando sentido a toda la cadena que lo había traído hasta mí.

sábado, 18 de julio de 2009

Investigaciones sobre el FPE

Quizás esté haciendo funambulismos sobre la delgada línea que divide lo publicable en este blog, de lo que debería circunscribirse a la esfera de las reuniones íntimas, pero… esto no me pasó a mí, sino a una amiga. Y creo que… me lo ha pasado por escrito, así que aunque esté en primera persona, es porque lo escribió mi amiga y yo sólo lo publico. Como lo de Cari. Por lo tanto declino toda responsabilidad sobre lo que viene a continuación.

“Cuando fumo chismes me sucede un fenómeno muy peculiar, y es que puedo estar mucho tiempo sin ir al baño, pero cuando por fin voy, estoy desalojando líquido durante lo que me parece una eternidad. Con una mente científica e inquisitiva como la mía, este tema me ha intrigado durante mucho tiempo, ya que según yo lo veo, existen tres hipótesis:

H1: Solo me parece que estoy más tiempo haciendo pis, debido a la distorsión de la percepción del tiempo causada por el cannabis.

H2: El tiempo durante el que hago pis es mayor, pero el volumen de líquido desalojado es el mismo. Esto se puede deber a que por alguna razón el pis sale más despacio.

H3: En efecto hay un mayor volumen de líquido.

Cuando he compartido mi intriga con algunos allegados, estos han confesado haber observado también el Fenómeno de los Pises Eternos (FPE) tras el consumo de cannabis, y han compartido mis dudas respecto a las posibles explicaciones, no decantándose con seguridad por ninguna de las hipótesis expuestas arriba. Decidí entonces un día ponerme manos a la obra para dilucidar la verdad sobre este importante dilema.

En primer lugar había que medir el tiempo de micción (TM) en circunstancias normales, y tras el consumo de chismes. Varias personas de mi entorno se dejaron convencer encantadas de colaborar en mi investigación, cronometrando sus TM; los resultados revelaron diferencias significativas, ya que el TM sin consumo rondaba los 15-20 segundos, y tras el consumo oscilaba entre los 25-45 segundos. Quedaba así descartada la primera hipótesis.

Para contrastar la segunda hipótesis, sólo había una respuesta: medir el volumen de micción (VM) Este asunto resultaba mucho más aparatoso, y durante muchos meses fue solo un proyecto en mi mente, esperando ver la luz.

El año pasado, una noche en que mi hermano M. y yo estábamos en casa compartiendo unos chismines, decidí sacar a colación el FPE y mis investigaciones en curso, para conocer su opinión al respecto. He de decir que me sorprendió su genuino interés por el tema -supongo que no en vano somos hermanos- y cómo se animó de buen grado a especular sobre las cifras entre las que podría oscilar el VM. Después de un rato de especulaciones y con su sonrisa divertida siguiendo mis movimientos, cogí una botella de agua mineral, le corté la parte superior y me metí en el baño dispuesta a conseguir mi primera medida de VM.

Como la botella era color azul oscuro, me dio menos pudor enseñarle la muestra recogida al salir del baño. Su volumen era bastante menor de lo que yo había imaginado: no llegaba ni a la mitad de la botella. “Eso serán unos 300 ml, diría yo” –comentó mi hermano. Cuando me disponía a deshacerme de la muestra, me detuvo: “Espera, espera: hazle una marca antes, y así lo llenamos de agua y la medimos con una jarra de medir, ¿tienes una?” ¡Claro que tenía una! El resultado fueron unos tristes 350ml de VM, cuando yo había imaginado algo más cercano al litro. Bueno, quizás entonces la hipótesis vencedora era la que afirmaba que el pis era desalojado más lentamente, dando así la sensación de que había mayor volumen. Me sentí absurdamente decepcionada.
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Hacía mucho que no veía a H. Ayer estuvimos en El Retiro viendo la puesta de sol desde el césped de la orilla del estanque, amenizando el momento… efectivamente, con unos chismines. En cuanto el sol se hubo puesto empezó a refrescar y decidimos irnos, pero de repente me di cuenta de que antes tenía que pasar urgentemente por el baño. Nos acercamos a los baños públicos, pero ¡Oh fatalidad! ya estaban cerrados. “¡Noooo...! –pensé con preocupación- ¡Esto va a ser un sufrimiento hasta llegar a casa!” Mientras conducía mi bici hacia la salida me planteé parar entre algunos discretos matorrales, pero siendo viernes, El Retiro estaba demasiado transitado para un pis furtivo. Estimé que no tardaría más de diez, quince minutos en llegar a casa, y si veía que no aguantaba, siempre podría parar en un bar de camino.

No sé de dónde saqué la lucidez para pensar en el FPE antes de meterme corriendo al baño al llegar a casa, ni en cómo conseguí aguantar mientras le cortaba la parte superior a una botella de agua mineral de un litro con el pulso casi temblándome con las prisas; el caso es que lo hice. Y mientras recogía la muestra, se me iba dibujando una sonrisa de satisfacción cada vez más grande, porque pasaba la línea media y seguía, y seguía… No quiero sonar ufana, pero alcancé sin dificultad un VM ¡de 900ml.!

Con qué complacencia miraba la muestra, pensando que todo aquel volumen estaba un minuto antes dentro de mí; haciéndome consciente de la asombrosa capacidad de mi vejiga.

Y aunque estrictamente hablando aún no tengo suficientes datos para corroborar la tercera hipótesis… he decidido que bien puedo dar aquí por concluida mi investigación."

miércoles, 8 de julio de 2009

Rutinas cotidianas

La mayoría de nosotros tenemos nuestras pequeñas rutinas antes de salir de casa: verificar que llevamos llaves, cartera y móvil, quizás cerrar bien todas las ventanas, apagar el gas...

A continuación, un vídeo de una de mis ineludibles rutinas cotidianas.

video

domingo, 5 de julio de 2009

Plantilla artificial

Anoche mientras hablaba por teléfono con mi madre observé la sombra que proyectaba una de mis plantas en un trocito de pared del salón. “Anda, mira qué bonita queda.” Me recordó a esas plantillas de vinilo que se pegan en las paredes o en los techos, que son tan chulas pero que te cuestan una pasta, y pensé… “¿Y si…?”

No esperé ni a colgar, no fuera a ser que me pasara la inspiración; cogí un lápiz, y mientras mi madre me contaba los detalles de la boda tan fantástica a la que había ido el día anterior, en el Sagrado Corazón -"…Preciosa, Laura. ¡Lo que me hubiera gustado a mí que tú te hubieras casado en mi colegio! Porque bla, bla, bla…”- yo iba marcando el perfil de la silueta con el lápiz, aplicadamente…“Sí mamá… ahá… ahá…”

Esta tarde después de ir a una exposición de fotografía y comer en una terracita en Lavapiés, Quique me ha sugerido subir a su casa y ponernos una peli. Huy no, es que estoy fundida, con este calor… me voy a ir para casita a echarme una siesta estupenda” Pero cuando he llegado he visto la silueta a lápiz y he pensado “Anda, es verdad, ya ni me acordaba. Pues creo que tengo una pintura por aquí del color perfecto… Sí, mira, si ya me parecía a mí recordar… A ver cómo queda sobre la pared; sólo un poquito, para probar…” Pero ya sabía yo que no, que cuando empiezo no lo dejo. Y efectivamente así ha sido -con sesión fotográfica entre medias incluida para luego colgar aquí el reportaje.

Al acabar he continuado con el pseudo-auto-engaño “Bueno, aún puedo echarme una siesta cortita. Pero antes voy a descargar las fotitos al portatil, a ver cómo han quedado” Y después de ver las fotos me he puesto a escribir el post, y me han dado las ocho, y ya ni siesta ni na.

Pero mientras tecleo, miro mi nueva plantilla artificial, y qué orgullosa estoy. Es lo que tienen estas cosas…

Y para celebrarlo, voy a dar la cara, ¡qué diantres!

jueves, 2 de julio de 2009

Números

¿Qué tienen en común…

Los píxels de una imagen
La población de una ciudad
Las pulgadas de una pantalla
La memoria de un disco duro/pendrive/ipod
La velocidad de una línea ADSL
La potencia de un coche
El kilometraje de un coche
La distancia entre los planetas
Las edades de la tierra

Todos son números. Números que yo nunca recuerdo, nunca asimilo y por tanto jamás manejo. Me da que yo no traía de serie el software de números; por no saber, no me sé ni las tablas de multiplicar enteras… aunque sospecho que eso es otro tema. Cuando alguien –casi siempre del sexo masculino- me pregunta: “¿Qué memoria tiene tu pen?” o “¿Qué población tiene X? Nunca, jamás sé la respuesta. Ni aproximada.