viernes, 7 de octubre de 2011

Meditacion y reencuentro

Poco a poco continúo introduciéndome en mi rutina cotidiana del curso 2011-2012; esta semana he retomado mis “actividades extra-escolares”: yoga y pilates. Además este año he decidido enrolarme en un curso de meditación en La TabacaIera; ayer fue el primer día.

Centro social de perroflautas -no lo digo yo.

A eso de las once de la mañana estaba por allí; entré, busqué la "sala Jefe", y al llegar, para asegurarme de que estaba en el sitio adecuado pregunté a una de las chicas. Mientras hablaba con ella le vi; Jose, un compañero de la universidad con quien en aquellos tiempos tuve un rollo muy light que nunca pasó de los besos húmedos, porque me di cuenta pronto de que entre otras cualidades no muy halagüeñas, era un patético camaleón sin personalidad. De hecho cuando dejamos de “salir”, se lió con una del Opus; obviamente no tenía muy clara su tipología favorita de mujer -y dicho sea de paso, dudo que obtuviera con ella mayor gratificación carnal que conmigo.

El tipo no había cambiado mucho físicamente, y sin ser especialmente atractivo, se conservaba bastante bien; una buena mata de pelo oscuro en la azotea y nada de papada o barriga cervecera. Dudé de si hacer explícito o no que nos conocíamos, pero en seguida me di cuenta de que no hacerlo podía ser muy incómodo a la larga, así que decidí poner el asunto sobre la mesa:

-Tú eres Jose, ¿no?
-Sí, pero depende de qué Jose, es que somos varios.
-Ya, pero yo te conozco a ti. De la universidad; de psicología...
(el tipo con cara de póquer, sin llegar a reconocerme)
-...con Víctor y Gonzalo... -continué- Yo soy Laura.

Yo no quería dar como pista que habíamos tenido un rollo, porque había sido todo un poco raruno, y además no me parecía bien decir delante de nuestros compañeros de clase: “¿No te acuerdas? ¡Si estuvimos liados!” Me llegó un leve recuerdo de la opinión tirando a pobre que me había quedado de él, pero no caí en detalles. Además pensé que hacía mucho tiempo de aquello; la gente cambia... ¿no?

Mientras entretenía estas cavilaciones, de repente vi en sus ojos el instante del reconocimiento:

-¡Anda, claro que sí; Laura! ¡Jo, es que soy muy malo para las caras! ¡Pero claro que me acuerdo de ti! ¡¿Cómo te va?!

/continuará/

jueves, 6 de octubre de 2011

Porta-móvil-mientras-se-carga

En cuantico lo vi un día surfeando la Internete supe que me iba a hacer uno. Con lo que me gustan a mí los inventillos ingeniosos, prácticos y fáciles de hacer, ¡y encima reciclando! Tenía todas las papeletas de convertirse en mi entretenimiento de una tarde -y de ahí a convertirlo en post para hacer alarde de habilidades manuales... un pequeñísimo paso; pues menuda soy yo, ya lo sabéis. 


Eso sí, una ya no es ninguna amateur en estas lides, y siempre hay espacio para la mejora (room for improvement, que dicen los guiris). Permitidme que os muestre pues, cómo hacer un porta-móvil-mientras-se-carga, en versión nueva y mejorada –lo del nombre, ya lo dejo para otro. 

Para mi porta-móvil-mientras-se-carga-versión-mejorada, elegí un bote de crema hidratante marca Deliplus. De urea. (Por cierto; ¿alguien sabe de dónde sacan la urea para ponerle a la crema? ¿es animal? ¡¿es humana?!)
Altamente recomendable elegir un bote al que se puedan despegar las etiquetas, para que el resultado final sea elegante y glamuroso.
Sobre el bote "desnudo", dibujamos la forma del porta-móvil-mientras-se-carga. Obsérvese que en mi versión nueva y mejorada, la parte que sujetará el móvil es la parte inferior del bote.
A continuación procedemos a cortar la botella con tijeras, cutter, cuchillo u otro utensilio de nuestra elección.
Desechamos la parte de arriba...
¡Y voilá! ¡Poco más queda ya por explicar!
Aquí tenemos un porta-móvil-mientras-se-carga-versión-mejorada -dónde va a parar- que además recoge el cable primorosamente en su interior, evitando que gatos y hurones lo mordisqueen con su consiguiente riesgo de achicharramiento por electrocución.

¡Hasta la próxima manualidad, amiguitos!

PS: Los muñequitos también son, dicho sea de paso, obra mía -soy infatigable haciendo alarde...

martes, 27 de septiembre de 2011

Jorge me preocupa

Algunas cosas cambian, otras permanecen...

Ayer recibí una de las ya legendarias llamadas que mi vecino Jorge lleva haciéndome durante los últimos seis o siete años con propósito indefinido.

Siempre es una sorpresa cuando contesto el teléfono y oigo su voz, porque no tengo su número metido en la memoria; lo borré hace ya tiempo. Cada vez que sonaba el teléfono y veía su nombre en la pantallita pensaba: “Buf, no, qué poquitas ganas” y no lo cogía. Entonces Jorge volvía a llamar al día siguiente, y obviamente volvía a no apetecerme, y entonces llamaba otra vez a los dos días... hasta que en una de esas se lo cogía en plan “hala, voy a pasar el mal ratito lo antes posible, y quitármelo de encima ya”. Al final se convertía en más de lo que era, así que decidí quitar el número de la memoria y apechugar cuando tocara, como una valiente.

Como iba diciendo, ayer tocó llamada. Estaba en casita por la mañana, tomándome mi té cuando sonó el teléfono. Al cogerlo, oí la voz de Joge:

- Hola, buenas noches, ¿Cómo estás?
- ¿”Buenas noches” Jorge? Anda que...
- ¡Ay, buenos días! Jajaja... es que esta mañana me ha llamado un amigo para desayunar a las siete y media de la mañana... y ya me he descolocado.

¿? ¿Y qué eplicación es esa? ¿Qué te has desayunado?, ¿un par de sol y sombras o qué? En fin. Siguiendo el guión usual me pasó su cuestionario; que si Flecha, que si mis padres, que si la bici, luego se cebó con el tema de mi tos (este verano he estado fumando, y la maldita ha vuelto. A ver si desaparece pronto que ya lo dejé hace un par de semanas.) luego siguió con el de las vacaciones... y en medio de todo ello, no recuerdo bien como, me dijo algo así como “Sí, Sara, porque...” ¿Cómo que Sara? –pensé. Bueno, se le habrá pirao. La conversación llegó por fin a la parte final en la que me toca preguntar a mí también algo para que sea un poco equilibrada la cosa, y una vez concluido todo el guión, la despedida:

“Bueno Sara, que tengas un buen día.”

Joder Jorge; no sé si preocuparme por tu salud mental, que sabemos que anda algo maltrecha... o empezar a ponerme celosa.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

La Baja

Como indica el título de la anterior entrada –de la cual esta es continuación- en este nuevo curso escolar nos enfrentamos a importantes bajas en los personajes de Cotidianas; bajas, en plural. Os hablé el martes de la desaparición de El póster; sí, un poco de pena, pero vaya, ¿qué nos dejó? Unas cuantas imágenes estáticas, la anécdota de su estrepitosa caída de la silla... y poco más.

Ahora preparaos para lo peor; ¿qué ausencia sería la más dolorosa para mí? ¿la desaparición de quién haría más mella en mi maltrecho espíritu? Efectivamente, El Adonis. Mi Adonis... pareja del irresponsable vecino seropositivo de arriba –desde ahora en adelante, Sero.

Un par de días después de aquella anonadante frase oída en la soledad de mi cuarto, llegaron a mi cocina retazos de una conversación entre los dos amantes en un tono digamos áspero. Hablaban de unas zapatillas que uno de ellos había dado a alguien sin la aquiescencia del otro, de una planta (“si quieres la palmera quédatela, por mí...”) Nada en la conversación tenía una estructura clara hasta que llegó a mis oídos algo así como: “...cuando decidimos separar las cosas...” Intuí entonces que hablaban de su separación, la de ellos, pero me puse a dar vueltas al sofrito y no me hice más cábalas.

Al día siguiente bajaba las escaleras y al llegar al portal me encontré la entrada llena de maletas y bártulos, y un joven apuesto custodiándolas, mirando escaleras arriba, como esperando a alguien. (¿El joven con el que El Adonis había puesto los cuernos a Sero, a pesar de lo cual éste no podía acusarle de cabrón, porque él se había callado durante dos años lo de su enfermedad?) Desde entonces, ni rastro visual o auditivo de El Adonis. Se fue a su Olimpo. Se esfumó dejando solo desolación tras de sí.

 La muerte de Adonis -Rodin

Ahora la madre de “Sero” se ha mudado con su hijo -o eso parece- quizás para darle apoyo moral en su reciente ruptura. Pero el caso es que no me llegan más que discusiones entre ellos -no se deben de saber eso de que por el patio se oye todo, porque no se cortan un pelo. Quizás no sean discusiones estrictamente; es como si solo supieran expresar su disconformidad o su desacuerdo con el otro a ladridos; hay gente a la que ese tipo de comunicación le resulta normal, que es su manera de expresarse, pero para mí son como una nube de mal rollito encima de mi cabeza cada vez que les oigo... 

A ver si Sero lo supera y manda a su mamaíta a casa de una vez; como se mude definitivamente estoy perdida –y no os digo él.

martes, 20 de septiembre de 2011

Bajas de la nueva temporada

Bueno, vuelta al curso escolar, vuelta al curro... Ayer empecé las clases. Afortunadamente esta semana solo he empezado dos grupos, y tengo un par de horas al día máximo. Hoy solo una. Y el viernes ná. Es como ir metiéndose en el mar poquito a poco para no sufrir un shock. 

En fin, que un ciclo acaba y empieza otro, marcado por el comienzo del otoño, que en tres días se nos instala ya entre nosotros –aunque muchos árboles hace tiempo que empezaron a dejar caer sus hojas desfachatados, desatendiendo la fecha oficial. El curso 2011-2012 se inaugura con muchas novedades en el vecindario; así por ejemplo,  podemos ir diciendo adiós a un clásico en Cotidianas:  El póster. 

Sí, así es, El póster (se) ha despegado en busca de nuevas habitaciones en las que llevar a cabo sus excitantes actividades. Eso, o le ha pasado como al de la noticia que leí en verano: un británico de 20 años que la palmó de una trombosis después de tirarse más de 12 horas seguidas jugando con su consola Xbox (cómo estamos, madre mía). Por lo visto estas trombosis las suelen sufrir personas que viajan sentadas durante muchas horas sin moverse; el síndrome de la clase turista se llama. Y el menda sin salir de las cuatro paredes de su habitación; por lo menos se ahorró la pasta del billete. 

El caso es que después de leer la noticia e inevitablemente relacionarla con El póster, me di cuenta de que su persiana estaba permanentemente echada, y de que no había visto ni rastro de él en mucho tiempo. Como a mí dramatizar no me gusta nada –solo de cara a la galería- pensé que probablemente estaría de vacaciones y me olvidé. Pero hace unos días vi una chica fumando en su ventana, y me dije: “Esta, una invitada de El póster no es.”

s

Aquí la tenéis; desafortunadamente no parece que nos vaya a dar tanto juego como el anterior inquilino, con su inmovilismo y todo; habrá que ir buscando nuevos fichajes.

viernes, 16 de septiembre de 2011

Ahh, la playa...

Conil al fondo. Un pájarillo dejó sus huellas dirigiéndose al pueblito...
Muchos pajarracos dejaron sus huellas también,
...y uno hasta una pluma.
También las mantis religiosas toman el sol -con las antenas al viento. Si miráis al mar se pueden ver "gotitas fugaces".
He disfrutado de paseitos matinales con nubes en el cielo,
de puestas de sol,
 
de la soledad...
...de la compañía...
...de un manto de niebla mágico que se echó encima en apenas unos minutos,
para esfumarse después tan rápido como apareció, dejando un día espléndido.
He disfrutado del sol en la piel -con mi tanguilla nuevo...
...y más aún he disfrutado del sol con mi tanguilla nuevo tirado en la arena. Y de la brisa, el viento, las olas...

No puedo dejar pasar otro año para volver al mar.

viernes, 2 de septiembre de 2011

Más de lo que quería saber

Hoy me ha llegado a mi correo el siguiente comentario que un lector anónimo ha dejado en el post de El Adonis:
este blog es muy aburrido y una porqueria y como se nota que la foto del cachas es falsa era la foto y la has puesto lo naranja.
(¡Encuentra los cinco errores -gramaticales, de ortografía y de puntuación!).
La foto de marras antes/después

Estimados lectores, si no me equivoco este ha sido el primer comentario presuntamente peyorativo vertido en y para mi blog, y qué os puedo decir; me ha hecho sentirme... importante. Es como haber atravesado una suerte de rito de pasaje; mi primer comentario negativo... (snif... se me ha metido algo en el ojo) Luego he querido tener fe en la humanidad y he pensado que lo mismo hasta ha sido un lector graciosillo intentando azuzarme para que me manifieste –o eso, o al anónimo crítico está claro que le faltan un par de aclarados; nos ha jodido que le he puesto "lo naranja", ¡y bien que me lo curré!

Peeero en realidad no ha sido esta la razón por la que he decidido pasearme por Cotidianas y dejar unas líneas después de tan larga ausencia –que probablemente continúe después de este post, que para algo estoy de vacaciones- sino la que a continuación os narro:

Ayer por la tarde volví de pasar unos días en el pueblo con la familia. A eso de las diez y media de la noche me sentía muy cansada con el viaje y todo el rollo, así que después de echarme algo pa’l buche me fui a mi habitación y me tiré en la cama a ver si me dormía o qué. Cerré los ojos y ya me iba relajando poco a poco, cuando encima de mi cabeza oí con total nitidez una voz masculina (El Adonis o su partenaire) que vociferaba rotundamente:
¡No te hagas el bueno, que te estuviste acostando conmigo durante dos años y no me dijiste que tenías sida! ¡Fíjate lo bueno que eres!
Como os podréis imaginar no pude mantener los ojos cerrados, y menos aún la boca. Me quedé como conejo deslumbrado, pensando "No puede ser. No puede ser ¿Por qué he oído yo esto? ¿Esto es una coña o qué? (¿dónde está la cámara?)

Lo curioso fue que en vez de ser esa frase el pistoletazo de salida de una discusión de las de gritos y platos voladores, a continuación no se oyó nada más –silencio absoluto. O bien se fueron a continuar la “conversación” a otra parte de la casa, o es que se nombró un tabú de esos que callan a todo el que lo oye, incluido quien lo ha mentado.

Repasé la frase en mi cabeza para dar crédito a lo que había oído, como si pudiera corroborarlo oyendo su eco en mi mente. Volví a repasarla un par de veces más, me incorporé de un salto, cogí mi cuaderno y lápiz y recogí la frase por escrito para así atrapar pura su esencia, y poder ofrecérosla a vosotros lectores, tal y como fue pronunciada aquella fresca noche de septiembre.

Después me levanté de la cama y me hice una manzanilla, a ver si así digería aquello algo mejor.

martes, 19 de julio de 2011

Y sin embargo, se mueve

Me decía Alicia en un comentario hace dos o tres posts: “(...) me llevaría una decepción si algún día descubro que los del 4º no son truchas o que el vecino-poster se mueve” Pues querida prima, deja de leer si quieres ahorrarte el gran desengaño... porque efectivamente; El Poster, se mueve. Yo lo he visto.

Fui absolutamente consciente en el momento de los hechos de lo afortunada que era de haber presenciado –y por los pelos- aquel suceso único y -puestos a exagerar- delirante. Dejadme a continuación narraros los acontecimientos tal y como los viví.

Estaba Ray en casa. Nos hallábamos charlando distendidamente, cuando he aquí que quiso el cosmos con su ilimitada generosidad que en ese momento dejara a mi invitado desatendido para ir a coger algo a mi habitación. Y a continuación quiso el cosmos también ¡oh gran benefactor! que en el preciso instante previo al histórico suceso, yo mirara distraídamente por la ventana. Tuve apenas un milisegundo de ver al Póster en su posición habitual sentado delante de su ordenador, todo en su sitio, y.... ¡¡tremendo batacazo!! De repente le vi precipitarse al suelo con gran aspaviento, dejando las manos en alto en su fugaz caída, y la silla hecha pedazos bajo su nada desdeñable peso -y a su alrededor.

Tras un instante de perplejidad compartido –él y yo- él se incorporó trabajosa y torpemente hasta recuperar su verticalidad perdida. Y debo decir que eché de menos que mirara a su alrededor para comprobar si había testigos de su ridículo, como hacemos las personas cuando por ejemplo, damos un tropezón más o menos espectacular en la calle; pero claro, cómo podría él siquiera sospechar que alguien pudiera haber presenciado su risible accidente, estando en la intimidad de su habitación/mundo.

Huelga decir que tras un par de segundos de dar gracias al destino por regalarme tan jocunda escena, y de compartirla a gritos entusiasmados con Ray –que por no haberla visto con sus propios ojos, no supo apreciarla en su plena dimensión, dicho sea de paso- cogí mi cámara y retraté la escena del pobre Póster todo afanado remendando la silla para que le diera otras tantas horas de servicio. Desafortunadamente no sé dónde habré guardado esas fotos del Póster "en movimiento", porque no las encuentro por ningún lado -juro que sucedió- así que os tendréis que conformar con estas otras imágenes de él, que también tienen su incuestionable enjundia.


El veranito y la caló, ya se sabe... Yo hago lo mismo.

jueves, 14 de julio de 2011

Internet vs.Velcro & Vega

Pues sí; casi un mesecito me ha tenido Telefónica sin Internet. Ni me voy a molestar en narrar el kafkiano laberinto de llamadas por el que me han hecho deambular interminablemente, que estos impresentables no se merecen ni una línea –y ya van casi cuatro.

Confieso que ha sido peliagudo lidiar con el síndrome de abstinencia, consecuencia de la brusca retirada de mi objeto de adicción -Internet- pero afortunadamente he contado con una ayuda inestimable para sobrellevar mi rehabilitación; Velcro y Vega, los dos hermanitos felinos refugiados temporalmente en mi hogar, va ya para veinte días.

Y qué queréis que os diga, es que no hay color; pasar las tardes mirando la pantalla del ordenador, dando vueltas por el ciberespacio durante horas –convertida yo misma en una especie de Póster... y para rematarlo, después de un par de horitas, el portátil se recalienta y el ventilador se pone a soltar su alarido/zumbido infernal: “fuuuuuuuuuFUUUUUUUU...” trepanándome los oídos y metiéndoseme hasta el alma; no os podéis imaginar lo irritante que puede llegar a ser. Algún día hasta he llegado a ponerme tapones para los oídos, con eso os digo todo.

Pues de eso, he pasado a disfrutar mis ratos de ocio apaciblemente tirada en el sofá, libro en mano –no me queda mucho más; sin tele, sin internet- pero francamente, digamos que lo del libro no es más que una mera excusa del guión; la mayoría del tiempo lo dejo posado sobre el pecho cual mariposilla de papel, mientras sigo fascinada las aventuras de Velcro y Vega: jugando juntos ¿al fútbol? con un ratoncito de juguete, pegándose carreras como posesos y trepándose por donde pueden, cazándose mutuamente... son todo un chou. Otras veces dejo el libro a un lado, cojo la cámara y me convierto en una suerte de paparazzi gatuna, persiguiéndoles por toda la casa.

Llevaban los enanos apenas unos días conmigo cuando les vi una tarde a los dos muy juntitos y amorosos en el sillón donde les gusta echarse la siesta. Parecía que Velcro le estaba haciendo carantoñas a Vega muy insistentemente... pero en seguida me di cuenta; ¡estaba mamando de ella! Me enterneció un montón; me recordó a cuando Flechita, pobre, se mamaba a sí misma los primeros días de estar en casa. El caso es que cogí la cámara y me puse a grabarles; mientras lo hacía tenía la extraña sensación de ser una voyeur o algo así -lo comprenderéis al ver la cara de auténtico placer (¿incestuoso?) de Vega en el vídeo.


Después de observarles se me ocurrió que muy probablemente no fuera la primera vez que lo hacían –que eso sería como su “dirty little secret”, o algo así- y confirmé mis sospechas cuando más tarde fui a coger a Vega y noté que tenía la tripita mojada por las babas de Velcro... y  recordé que efectivamente uno de los primeros días había notado lo mismo y no había sabido explicarme la razón –pues ya la conocía.

Hablando anteayer con Amanda La Rescatadora, le comenté lo que les había visto hacer: “¿Siguen haciéndolo, todavía?” -me preguntó enternecida- y me contó que toda la camada de otros cuatro gatitos solían mamar de Vega; todos de ella, y sólo de ella –no de otra hermanita, que las había- y que le dejaban siempre la tripita empapada!

En fin, os dejo con una sesión de fotos de los canis para que os vayáis familiarizando con estos nuevos personajillos de Cotidianas, porque seguro que vuelven por aquí.







sábado, 25 de junio de 2011

Reestructuración mental

Con todas las cosas que cuento por aquí sobre mis vecinos, y con eso de que hasta tenga una etiqueta en Cotidianas que recoge sus historias, muchos de vosotros podréis pensar que soy una cotilla de escaleras –hasta lo ha insinuado por ahí en los comentarios algún jodío tocapelotillas. Pero yo estoy la mar de tranquila en la certeza de que no, de que no soy cotilla sino imaginativa. Porque no es que investigue de manera activa o me tome la molestia de buscar evidencia que corrobore mis elucubraciones; me limito a “registrar” lo que veo o escucho... y después le añado mi propia “elaboración” para dar a los hechos cierta “coherencia” –en un sentido muy laxo. 

Soy perfectamente consciente de que me invento las cosas; como lo de que La Francesa (ex La loca) baile desnuda por su casa cuando pone su eterno disco de Charles Aznavour a todo trapo. O lo de que el Húngaro fuera traficante de marihuana. En realidad no es que me lo crea; es que se me ocurre, y me vale. Es como cuando vas en el metro y miras a la gente, y conscientemente o no, especulas sobre la relación que une a las personas que ves interactuando; da igual si aciertas o no, es como un entretenimiento mental sin mayor importancia.
.
Total, que con esta falta de rigor de que me permito el lujo, es más que probable que en ocasiones la realidad se resista a cuadrar con mis especulaciones. Como por ejemplo cuando esta mañana de repente me he dado cuenta de que El Adonis viviría en el 4ºB, no en el C, por lo tanto me he “colao” con la historieta que me he montado con la notita de Mané, que quizás después de todo no sea más que un alegre comeflores –vecino de los gays.

El caso es que hace un par de horitas he bajado a la compra, y cuando abría el buzón, de repente se me ha encendido la lamparita... ¿¡Cómo no se me ha ocurrido antes!? ¡A ver qué nombres figuran en los buzones del cuarto piso!

Un gesto tan insignificante como leer unos nombres, y un efecto tan balsámico para mi agradecido y zozobrado corazoncito... ¡¡¡EL ADONIS VIVE ENTRE NOSOTROS!!! ¡¡Alabado sea el señor!! Debajo de su nombre; Hugo Talycual,  figuraba otro nombre; Victor Nosequé. Así que esta vez sí, como sospechaba, ambos conviven en su pequeño apartamento, en presunta sodomítica relación. 

Y Mané (que por cierto, viene de “Romané”) vive en compañía de una moza cuyo nombre figura también en el buzón. Lo que sospecho que la presunta novia desconoce es que su chico es gay... ¡Ay, pobrecilla, qué desagradable sorpresa se va a llevar cuando se le encuentre en la cama con El Adonis un día que vuelva antes de currar porque tiene nauseas debidas al embarazo! 

...O vale; se me acaba de ocurrir en este preciso instante... ¿¡Será Mané una chica!? ¡Eso podría tener todo el sentido del mundo!... 

Seguiremos informando.

jueves, 23 de junio de 2011

Se llama Mané

El memorable día en que conocí al Adonis, mantuvimos un intercambio de frases mientras bajábamos por las escaleras -él bombonas de butano en sendas manos, me encanta recordarlo. Al llegar al bajo me dirigí a la puerta del patio, que es donde guardo mi bici. “Oye, ¿el patio es de uso comunal?” me preguntó, supuse que tanteando la posibilidad de utilizarlo él también. "¡Y turgente!" -me hubiera gustado contestar. En vez de eso dije:“Bueno, sí; hace ya unos años sugerí a los vecinos aparcar la bici aquí con la excusa no manchar las paredes al subirla al hombro, y me dejaron.”

Pues hace unos días llego de currar con mi burra, abro la puerta del patio, ¡y me encuentro una bici intrusa donde yo pongo siempre la mía! Confieso que mi reacción instintiva fue como si me hubieran quitado algo “que me pertenecía”: “¡Pero bueno; ese es mi sitio!, ¿no pueden aparcarla un poco más allá?” -pensé.  Y luego me dije: Y a mí qué más me dará aparcarla yo un metro más allá, ¿no? Y así lo hice.


Quizás buscando congraciarme con el cosmos por mi posesiva reacción, o precisamente para dejar de manifiesto subrepticiamente que ese era en realidad mi sitio –o por cualquier otra razón entre esos dos extremos- decidí dejar una notita al dueño de la nueva bici. Saqué mi “cuaderno de exteriores” y escribí algo así como:

“Así que ahora vamos a tener que pelearnos por el sitio...
Es broma; me alegro de que mi bici ya no tenga que estar tan solita.
Laura (big smiley)”

Arranqué la hojita y la dejé en el manillar de la nueva bici.

Los primeros días la notita continuaba donde la había dejado -señal de que no sale a pasear con frecuencia, la pobre. Luego desapareció.

Ayer me encontré un papelito en el triángulo de mi bici en respuesta a mi nota que decía:


4ºC, el presunto piso del Adonis. Pero el Adonis se llama Hugo, así que o viven juntos en alegre contubernio, o Mané es mi one and only nuevo vecino. Pues ¿sabéis qué os digo? que me quedo tan encantada con Mané; que me ha caído bien -a pesar de haberme usurpado mi plaza de aparcamiento, que una perdona pero no olvida.

... Ahora decidme; “Soles y flores”... ¿es gay o no es gay? :D

martes, 21 de junio de 2011

¿Dónde estará mi Adonis?

Tengo que aceptarlo; quizás me precipité al asumir que El Adonis iba a ser mi vecino. Fueron las ganas, la obnubilación del deseo... pero sospecho que fue todo una vana ilusión; es hora de admitir que pude haberme precipitado en mis conclusiones.

En todo este tiempo no he visto el aura del Adonis refulgiendo por las escaleras de mi casa ni una sola vez –y ya hace más de dos meses de nuestro primer encuentro. Al principio me resistía a caer en el desánimo, me alentaba a mí misma argumentando que quizás teníamos horarios incompatibles... pero después de tanto tiempo quizás debería dejar de engañarme; ¿Estaría El Adonis simplemente ayudando a su amigo a mudarse? Para mi desgracia, esa parece la más plausible explicación.

Pero la investigación continúa.

Hace como un par viernes, por la noche, estaba yo afanada tendiendo mi ropita, cuando oí una voz masculina subiendo por las escaleras, hablando un idioma desconocido. Al pasar a altura de mi piso vi fugazmente un par de hombres con el pelo rapado y barbita de tres días, y pensé para mí: “Estos o mucho me equivoco o van al cuarto, porque tienen toda la pinta de ser gays.”

Lo que tiene que los gays hayan salido del armario así en tropel, es que ya nos conocemos sus diferentes tipologías; que si reinas, que si locas, que si osos, que si tíos duros con bigote, enfundados en cuero negro con look pseudo sado-maso, que si metrosexuales rapados con barbita...  Estos que subían por mis escaleras eran prototipos de libro de esta última categoría.

Apenas unos segundos después de verlos en ascenso, oí como llamaban al timbre del cuarto. La puerta se abrió: “¡Hola guapo!, ¿qué tal? -oí al anfitrión dando la bienvenida a sus invitados- dame dos besos.”  Mientras acababa de tender la colada podía oír retazos de su conversación por el patio; a pesar de no hablar con tono amanerado en absoluto, no me cupo la menor duda de que no me equivocaba.

De modo que mis sospechas de que los nuevos vecinos (o el nuevo vecino) sea(n) gay parecen seriamente consolidadas, pero quedan un par de preguntas por responder; ¿era o no era el Adonis quien daba la bienvenida a los mocetones? Si lo era, ¡¿Por qué no he vuelto entonces a verle por las escaleras?! ¿¡¡POR QUÉ, DIOSS, POR QUÉÉÉ...?!!


Si me da igual que sea gay, si yo lo único que pido es alegrarme la vista con su resplandeciente belleza dionisiaca de vez en cuando...

/Continuará/

lunes, 13 de junio de 2011

Vida frugal

¿Sabéis eso de cuando una palabra se resiste siempre a venir a la mente? A mí me pasó durante muchos años con la calle Argumosa en Lavapiés, y me sigue pasando en ocasiones con la plaza de Cascorro en El Rastro –de hecho me ha costado un instante de más recordarlo para escribirlo ahora. Sé que existe una interpretación freudiana para estos “actos fallidos”, pero francamente, no me interesa mucho más que a título anecdótico.

Aparte de nombres de lugares, también se me resisten otras palabras; durante mucho tiempo por ejemplo me costaba dar con la palabra “austeridad”. Siempre que me intentaba auto-calificar de “austera” acababa conformándome con su sinónimo “frugal”, pero por alguna razón no terminaba de quedarme satisfecha con la sustitución.

El caso es que por fin conseguí inventarme una regla mnemotécnica que funcionó: Australia. Me acordaba de Australia, y sabía que empezaba igual, ¡y voila! Superé mi “tara”.

Pero me viene Cari el otro día y me cuenta que se está leyendo un libro que se titula “Cómo liberarse de la esclavitud del dinero”, en el que se explica el origen de la palabra “frugal”. Por lo visto el término proviene del latín frugalis; entre los romanos se calificaba así al hombre de hábitos moderados para comer, que se conformaba apenas con los frutos de la tierra. Y esta voz proviene su vez nada menos que de los pueblos indoeuropeos neolíticos, de la raíz bhrüg-, que designaba a los propios frutos, y más genéricamente a la idea de 'disfrutar' o 'aprovechar'. De modo que una vida frugal significaba en su origen, disfrutar o aprovechar los frutos de la tierra. Disfrutar lo que hay, vaya.


Se me ha tachado en el pasado de poco ambiciosa en el campo laboral, e incluso de ser una “underachiever” (según word reference, “persona que no rinde al nivel de su capacidad o al nivel exigido”) pero ahora me doy cuenta de que en realidad lo que soy es frugal. Y me lo curro, no se me vaya a malinterpretar.

A lo largo de mi vida he ido tomando pequeñas decisiones conscientes que me han conducido a lo que personas más ambiciosas y más motivadas por el reconocimiento social podrían calificar como una “vida mediocre”, pero que no tiene nada que ver con eso; en realidad he ido eliminando aquello que no me gustaba que formara parte de mi vida cotidiana, y me he ido quedando con lo que puedo disfrutar:
  • No tengo que coger el metro abarrotado en hora punta; voy al curro en bici, un paseito por callejuelas tranquilas del Madrid antiguo que me lleva apenas 15 minutos.
  • Trabajo entre tres y cinco horas diarias, lo cual me deja tiempo para tener vida propia no sólo los fines de semana.
  • No tengo un jefe que me sople la nuca, y mi tiempo trabajando es ameno, tratando con personas de manera distendida, e incluso pasando un buen rato con ellas hablando de nuestras cosas –en inglés, eso sí.
  • Además de las vacaciones de navidades y semana santa tengo dos meses de vacaciones en verano. Bueno, vacaciones auto-financiadas, o como popularmente se diría, paro; podría cogerme menos, pero elijo darme el gustazo.
Claro que estas elecciones tienen su precio: tengo que conformarme con un sueldo y un nivel de vida... austero. Pero no me siento privada; a medida pasa el tiempo me voy dando cuenta de que consumir es como una droga, o más bien un comportamiento adictivo, y mi maltrecho afán de consumo se va “consumiendo”cada vez más por el simple hecho de no alimentarlo.

Y disfruto mi frugalidad. Mucho.

martes, 7 de junio de 2011

Rescatadas 23

Recepcionista: ¿Has venido con el GPS?
Ángela (señalando a su chico): No; he venido con el hippy ese.

Pili, con tono afligido: Estuve matando hormigas en casa, Laura...
Yo: ¿Con pisontones, o con spray?
Pili: Con el dedo.
Yo: ¿Y les pedías perdón?
Pili: Claaro. (Quien conozca a Pili sabrá que sería verdad y todo)

Raquel: Mira, estoy embarazada
Sandra: Sí; ¿de cuántos botellines estás?

Cari: Yo no conozco Valladolid, pero la ignorancia es muy sabia...

Niña de cinco años, a su vuelta del Museo del Prado: ¡He visto un cuadro tan grande tan grande que el pintor se ha podido pintar dentro!

viernes, 3 de junio de 2011

Pon una pancarta en tu vida

Ayer fue mi cumple, y aunque tenía pensado escribirme un post de auto-homenaje, la pereza me pudo y el post no se materializó. Esta mañana mi hermano me ha mandado un mail acuciándome para que me ponga a ello de una vez por todas, y aquí estoy, obediente cual borreguillo.

¿Y qué es lo que me mantiene alejada de las letras, de vosotros? ¡La revolución, compañeros! No puedo quitarme de la cabeza el rollo del 15M; continúo informándome en internet a diario sobre cómo avanzan las cosas por aquí y en otros países, y no tengo apenas tiempo para dedicarme a otros menesteres. Pero claro, tampoco quería que Cotidianas se convirtiera en un panfleto social, así que he tenido que mantenerme alejada de estos lares.

Pero las masas me reclaman... pues esto es lo que hay.

Con lo bien que vivía yo en mi plácida inopia de ciudadana de barrio, con esto de informarme a diario voy indignándome cada día más; no es para menos tal y como está la cosita -y no me meto en detalles, que me da pereza. Además tengo la firme sospecha de que la indignación me está afectando al carácter; cada vez tengo menos paciencia en clase con los alumnos, o con los peatones que andan por el medio de la calle y no me oyen llegar con la  bici, y no se apartan hasta que llego a su altura y se lo pido por favor –pero cagándome en ellos por dentro. Lo sé, muy mal...

El caso es que el finde pasado me hice consciente de que de informándome no aportaba nada a nadie –casi lo contrario, visto lo visto- y que tenía que hacer algo positivo y constructivo con mi indignación, porque si todos estuviéramos involucrados “hasta las cejas” de la forma en la que yo lo estaba, esto no iba a ningún lado, y había que arrimar el hombro.

Al principio pasaba por Sol casi a diario, para apoyar el rollo con mi presencia, pero ahora soy de los que opina que habría que ir levantando campamento, que corremos el riesgo de que esta “energía solar” se estanque y se acabe extinguiendo; que debería ya transformarse e irse extendiendo a los barrios. Es por ejemplo muy curioso cómo a cincuenta metros de Sol ya no hay rastro visible de lo que se está fraguando; ni siquiera en los muros de Lavapiés, donde los grafiteros tienen el “spray ligero” hay huella de este movimiento; es como si fuera de Sol, Madrid siguiera inalterada, como si no pasara nada -con la que está cayendo.

Así que el finde pasado se me ocurrió cómo podía traer el espíritu al barrio: confeccionaría  y colgaría una pancarta de mi ventana –¡mi primera pancarta!- que pudiera servir de recordatorio para quien la viera, de que “estamos en ello”, de que debemos mantenernos despiertos y vigilantes, y de que queremos Democracia real YA, y no esta patética farsa.

Así que ya sabes; si quieres que la energía solar rule... ¡Pon una pancarta en tu vida!


Y en eso estamos. Una parte de mí se siente "una brasas" por no apearme del temita, pero esta es mi estantería, y pongo en ella lo que quiero ;)