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viernes, 28 de agosto de 2009
Flores 24 hs
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martes, 25 de agosto de 2009
Laurita Sacapuntas
El apelativo “sacapuntas” lo acuñó para mí Pablo, Pablo Satruspegui. Yo tenía catorce años, y él quince o dieciséis. Ahora creo que yo le gustaba, y tal vez a mí me gustaba él también un poco -pero no quería reconocerlo. Quizás por esa tensión sin resolver, nuestras conversaciones se convertían a menudo en un auténtico duelo: él hacía un comentario puntilloso o procaz hacia mí, y yo le devolvía la estocada en forma de ironía o comentario sarcástico -la ironía y el sarcasmo de que es capaz una niña de catorce años. Aunque a decir verdad, a veces no me hacía falta ni provocación para lanzarme a la yugular. “¡Es que le sacas punta a todo! –me recriminó un día- Te voy a llamar Laurita Sacapuntas.”domingo, 23 de agosto de 2009
Gran Bretaña en carteles
martes, 11 de agosto de 2009
Rescatadas del olvido 8
¡Eh tú, “maribaiker”! -Paco, pariendo ante mí el magnífico término.
Moe: ...black labradors come from seals. (Los labradores negros vienen de las focas)
Me-Whatcha talkin’ ‘bout, woman?? (¿Qué coño dices?)
Moe-(...)I didn’t believe it , but it made sense! (No me lo creí, pero tenía sentido)
Veo menos que un pichón por (el) culo- Juana, tía-abuela de Cari, 100 años.
Laura; nosotros somos más que los escarabajos peloteros. Yo, y tú. ¿No es verdad? Yo creo que soy más que un escarabajo pelotero. Soy más que un pobre. –Paul
domingo, 9 de agosto de 2009
Jabones
Ronda por ahí también otro jabón con forma de pelota de golf que me trajo Guy de un hotel; no huele especialmente bien, pero es muy gracioso verle, con ese aspecto tan conseguido. Tuve dos, pero uno lo dejé en casa de Manu sustituyendo a la pelota de un set de mini-golf que se había comprado, por supuesto sin decirle nada. Cuando un día solo en casa fue a probar un golpe -me contó- "la pelota" se le partió en dos; me hubiera encantado ver su cara de desconcierto.
Recuerdo cuando hace ya mucho tiempo iba a Inglaterra todos los años, a casa de la familia de Guy o de sus amigos, cómo me llamaba la atención que en prácticamente cada baño hubiera un gran surtido de toiletries. Los acumulaban en un cestito o los exhibían en algún estante del baño: decenas de jabones, de botecitos de formas, colores y olores sorprendentes, todos tan bonitos y tan seductores. Yo los veía y no entendía por qué no los usaban; me parecía el colmo de la abundancia, casi del esnobismo. Siempre me sentía tentada a llevarme alguno, y aunque nunca lo hice, sí confieso que en alguna ocasión los usé, con un leve sentimiento de culpa.
domingo, 2 de agosto de 2009
Piscina y helados
Cuando llegamos nos faltó tiempo para quitarnos la ropa y tirarnos al sol en las tumbonas. No hacía demasiado calor, y además hacía una brisita fresca que daba gusto. De vez en cuando se nublaba un poco, luego volvía a salir el sol, y cuando empezaba a "picar", nos dabamos un chapuzón y volvíamos a tirarnos en las hamacas. Así estuvimos unas horas, vagueando mientras hacíamos hambre.
Estábamos ya poniendo la mesa para comer debajo de un emparrado cuando vimos unos nubarrones negros que se iban acercando. Entonces oímos unos truenos en la distancia, y poco después empezaron a caer los primeros goterones, así que tuvimos que recoger rápidamente la mesa y comer en el salón.
Cayó una maravillosa tormenta de verano mientras la veíamos por unos enormes ventanales -ver llover en las montañas es una de las cosas más bonitas que hay. Luego volvió a salir el sol y ¡hala!, de nuevo a las tumbonas aún mojadas, con la modorra de después de comer y un maravilloso olor a tierra mojada. De de vez en cuando nos llegaba el kikirikiiii de un gallo, el sonido de un caballo relinchando, de unas ovejas balando… todo perfecto.
-Yo no soy muy de piscina, pero es que claro, esto es otro concepto –pensé en voz alta.
-Además es que teniendo la casa puedes meterte cuando te da la gana; lo que a mi no me mola es estar todo el día torrada al sol. Yo si voy a la piscina me estoy tres horitas o así y luego ya me canso. -comentó Ángela.
-Sí, pero os acordáis de cuando éramos canis… Ahí sí que molaba ir a pasar el día a la piscina; te sentías el amo del mundo, con catorce, quince años… solo con tus amigos. Era como una pequeña aventura.
-Y te llevabas el bocata para comer allí, y no te ibas hasta que te echaban. Y ya si tenías pasta para un helado a la salida… aquello era el súmmum.
- Es verdaaad… ¿A ti qué helados te gustaban? -le pregunté.
-A mí los de leche. De nata y chocolate, o algo así…
-Pues yo tenía espíritu de pobre, porque los que más me gustaban eran los de hielo. ¿Os acordáis del Frigurón, que tenía forma de tiburón? Era azul, de piña. Yo siempre empezaba por las aletas, qué bueno estaba. ¿Y el drácula? Era negro por fuera…
-¡Sí, de coca-cola! –intervino El Chato saliendo de su sopor.-Sí, y luego por dentro tenía una sustancia medio pegajosa, roja, que estaba buenísima. Y por abajo nata, que era lo que menos me molaba a mí, y los cabrones cada vez ponían más nata y menos de lo rojo. Y el Frigodedo, que era rojo y te dejaba la lengua teñida,
qué guarrería. Y luego también me gustaban mucho unos que había de no sé qué marca que eran de horchata, y costaban 25 pesetas......
-¿Hace otro chapuzón?
-Venga.
domingo, 26 de julio de 2009
El pepino feo
Lo raro es que no lo descartaran en la recolección, tal y como están de exigentes con el aspecto de frutas y verduras; vas a los mercados y todas las naranjas son del mismo tamaño y sus cáscaras no tienen mácula. Y las manzanas, que parece que las han pulido con cera abrillantadora.
Pero quien cogió este pepino en la huerta pensó que valía. Y claro que vale; lo pelas y es igual que los demás, pero es que míralo, hasta pelarlo debe de ser difícil. Se va a quedar ahí, el pobre…”
La última frase la pensé ya cogiendo el pepino con mi mano enguantada, metiéndolo en la bolsa y sintiendo que estaba dando sentido a toda la cadena que lo había traído hasta mí.
sábado, 18 de julio de 2009
Investigaciones sobre el FPE
H2: El tiempo durante el que hago pis es mayor, pero el volumen de líquido desalojado es el mismo. Esto se puede deber a que por alguna razón el pis sale más despacio.
H3: En efecto hay un mayor volumen de líquido.
Hacía mucho que no veía a H. Ayer estuvimos en El Retiro viendo la puesta de sol desde el césped de la orilla del estanque, amenizando el momento… efectivamente, con unos chismines. En cuanto el sol se hubo puesto empezó a refrescar y decidimos irnos, pero de repente me di cuenta de que antes tenía que pasar urgentemente por el baño. Nos acercamos a los baños públicos, pero ¡Oh fatalidad! ya estaban cerrados. “¡Noooo...! –pensé con preocupación- ¡Esto va a ser un sufrimiento hasta llegar a casa!” Mientras conducía mi bici hacia la salida me planteé parar entre algunos discretos matorrales, pero siendo viernes, El Retiro estaba demasiado transitado para un pis furtivo. Estimé que no tardaría más de diez, quince minutos en llegar a casa, y si veía que no aguantaba, siempre podría parar en un bar de camino.
miércoles, 8 de julio de 2009
Rutinas cotidianas
A continuación, un vídeo de una de mis ineludibles rutinas cotidianas.
domingo, 5 de julio de 2009
Plantilla artificial
No esperé ni a colgar, no fuera a ser que me pasara la inspiración; cogí un lápiz, y mientras mi madre me contaba los detalles de la boda tan fantástica a la que había ido el día anterior, en el Sagrado Corazón -"…Preciosa, Laura. ¡Lo que me hubiera gustado a mí que tú te hubieras casado en mi colegio! Porque bla, bla, bla…”- yo iba marcando el perfil de la silueta con el lápiz, aplicadamente…“Sí mamá… ahá… ahá…”
Esta tarde después de ir a una exposición de fotografía y comer en una terracita en Lavapiés, Quique me ha sugerido subir a su casa y ponernos una peli. “Huy no, es que estoy fundida, con este calor… me voy a ir para casita a echarme una siesta estupenda” Pero cuando he llegado he visto la silueta a lápiz y he pensado “Anda, es verdad, ya ni me acordaba.
Al acabar he continuado con el pseudo-auto-engaño “Bueno, aún puedo echarme una siesta cortita. Pero antes voy a descargar las fotitos al portatil, a ver cómo han quedado” Y después de ver las fotos me he puesto a escribir el post, y me han dado las ocho, y ya ni siesta ni na.
Pero mientras tecleo, miro mi nueva plantilla artificial, y qué orgullosa estoy. Es lo que tienen estas cosas…
Y para celebrarlo, voy a dar la cara, ¡qué diantres!
jueves, 2 de julio de 2009
Números
Los píxels de una imagenLa población de una ciudad
Las pulgadas de una pantalla
La memoria de un disco duro/pendrive/ipod
La velocidad de una línea ADSL
La potencia de un coche
El kilometraje de un coche
La distancia entre los planetas
Las edades de la tierra
sábado, 27 de junio de 2009
Qué cuento tenemos
Cierto es. En el blog hablo con bastante frecuencia de Cari, de Heather, de Quique, de Pacopepe, de Pili, de Guy… de Flecha. Y claro, yo no me doy cuenta, pero hasta es posible que quienes me leéis tengáis una opinión de ellos –por supuesto sesgada por mi propia opinión.
Recientemente uno de estos “Personajes Cotidianos” me hizo llegar un cuentecito que había escrito, y he decidido –con su aprobación- publicarlo aquí para que conozcáis algo de su parte sin mediación mía. Eso sí, primero tendréis que adivinar quién de los mencionados más arriba es el/la artífice. Os dejo con su cuento.
LA COLEÓPTERA SE VA DE VIAJE
Este nuevo equipamiento hizo que se me terminara de curar el existencialismo, así que salí de nuevo de mi establo dando alegres coces. Oh, tenían que llegar la navaja de Occam, el asno de Buridán y todas aquellas piedras del camino (al único que no encontré fue a Santo Tomás, andaría por sus vías, digo yo), así que todo se hizo bastante interesante.
Besé a mi segundo novio un amanecer en mitad del Puente de Toledo, hacía frío y cada vez que abríamos los ojos parecía que era más temprano. Tenía el pelo fuerte y cara de bruto y me escribió las cartas más preciosas que he recibido nunca, me dejó con ellas y volvió a la calle por la que iba cuando lo encontré. Yo lloré oyendo a Branduardi y seguí llevándole en ese trozo de corazón que él me descubrió, lleno de fibras sensibles y tiernas. Mi corazón…Después tuve algunos novietes; unos venían con flores, otros con palabras, o penas y poses, o con la alegría de los veinte y los sobacos llenos de proyectos. Yo batía alegre mis alitas y era muy fácil despedirse. Les hice poemas a todos (entonces escribía mucho) y seguí volando, feliz abejorra veraniega.
Zumbando zumbando llamé la atención de un caza-polillas, ¡horror! que hizo un hueco entre sus manos y me hizo creer que ésa podría ser mi casa… la adornó con cubos de miel y olores hipnotizantes… y yo, pensando que eso debía ser lo que la gente-feliz-con-pareja construía para vivir, me quedé. Durante demasiados días mi irisada fuerza vital fue desapareciendo, se me secaron todos los apéndices (aunque, de no usarlos, ni me di cuenta) y, mientras él engordaba y engordaba, yo perdía las células de mi piel, capas enteras de mí misma que no sabía dónde iban a parar. ¡Deconstruirme sí, pero no así! ¡Eso era un desguace! Cuando quiso savia fresca, dejó mi cáscara detrás y corrió a atrapar nuevas bichitas… ¡pobres! ¡Inocentes navegantes del aire, huid! ¡¡Huid!!
Así que el estupor se me terminó pasando con mucho caldito y reposo y, como en la lenta rehidratación los vasos medio vacíos eran un comienzo que no podía despreciar, me los bebí todos. Poco a poco el cognac fue recobrando sus grados y sus tonalidades, y yo aprendí a no ver doble, aunque sin perder el gusto por hacer eses de vez en cuando.
Era estupendo descubrir las prestaciones de mis nuevas alas, que volvieron a brotar a pares, pequeñitas y fuertes, o grandes y radiantes, a veces algo torpes y algunas hasta con airbag.
Bichito alegre al sol, conocí a P******. Y el corazón se me llenó de pececitos de colores y nos fuimos juntos a explorar antípodas, a canallear palabras, a cenar en los parques. A bañarnos en lentejas y subir montañas. Y como yo hablo inglés y él sabe conducir por la izquierda, en diez días nos cogemos la chaqueta, el bañador y un avión a Alaska y desde ahí a Hawai.
miércoles, 24 de junio de 2009
sábado, 20 de junio de 2009
Mente y Realidad
Cuando Gordon, un colega a quien habíamos conocido hacía poco, nos contó esa misma paranoia en primera persona, Guy reaccionó con suspicacia: “A mi no me la das; a ti te han puesto “los científicos” para ver cómo reacciono ante la revelación de lo que llevo tantos años sospechando.” Gordon respondió ofuscado: “¡Ya veo lo que está pasando!! ¡Tú eres su cómplice, y has visto que os he pillado, y estás intentando confundirme…” Unos años más tarde salió la película “El Show de Truman”; fuimos a verla en seguida. Yo me partía: “¿Y ahora qué? Han hecho una película sobre lo que te están haciendo para ver cómo reaccionas, ¿no?” Apenas unos meses más tarde salió “Matrix”, que prácticamente giraba en torno a su paranoia del cerebro electro-estimulado; aquello ya era demasiado. Entonces llegó a nuestros oídos que un español había denunciado al “Show” por plagiar un corto que él había hecho años atrás; la causa había sido desestimada básicamente porque se demostró que aquello era una paja común de la humanidad.
Recientemente he dado con el nombre de esta paja en cuestión: Solipsismo, del latín "solus ipse"; solamente existo yo. El solipsismo sostiene que lo único que podemos asegurar es la existencia de nuestra propia mente, y que todo lo que nos rodea puede ser un producto creado por ella. El cuestionamiento de lo que consideramos "la realidad", existe a lo largo de toda la historia del pensamiento humano; El mito de la caverna de Platón, Descartes, el Zen, la física cuántica aplicada…¿Y qué implicaciones tendría abrazar la creencia de que sólo mi mente existe? Que soy yo quien crea mi realidad circundante y que por tanto también podría tener el poder de modificar esa realidad en mi mente; hacer que las cosas sucedan. Podría escribir el guión de mi propia vida. (Nota a mí misma: aprender a no auto-sabotearme).
Lo que es innegable es que resulta sospechoso el modo en el que a veces se desarrollan los acontecimientos; cómo casualmente recibimos una llamada de alguien del pasado apenas unas horas después de pensar en ella, o damos de manera fortuita en Internet con un artículo que nos rellena los huecos pendientes en la conversación que tuvimos el día anterior –la sincronicidad de que hablaba en mi anterior post- o se materializa en nuestra vida una persona que se parece demasiado a lo que días antes sólo existía en nuestra mente…
Es curioso cómo cuanto más me meto en este tema, más personas me encuentro que comparten este punto de vista… o quizás soy yo, que lo estoy creando con mi pensamiento...
Cuando llego a este paranoico punto muerto opto por la alternativa más cuerda y funcional de seguir viviendo en lo que parece ser la realidad consensuada y dejarme de pajas.
Pero no del todo, por si acaso...

martes, 2 de junio de 2009
Dos de Junio
Unos meses después, en una de mis clases, una alumna a la que tengo mucha simpatía contó una historia tan conmovedora que me hizo escribir un post sobre ella. Enlazado con la historia me enteré de que sus dos hijos cumplen años el mismo día que yo, ¡aunque se llevan tres años entre ellos! Qué dato más curioso en sí, que sus dos hijos hayan nacido el mismo día de distintos años, pero encima es el Dos de junio, mi cumpleaños.
Poco después, en otra clase hablando de nuestras mascotas intentaba hacer cálculos en voz alta sobre cuánto tiempo hacía que tenía a Flecha; “Bueno, en mi cumpleaños acababa de adoptarla, y mi cumple es el dos de junio…” “¡Anda, mi hijo también cumple años el dos de junio!” “¡pues vaya cúmulo de casualidades, porque…” y le conté lo que hasta aquí he narrado.
Muchas casualidades… Qué raro, ¿no? Hasta ahora no conocía a nadie con quien compartiera cumpleaños y ahora…
Recientemente he empezado a liberarme de la tiranía de la razón, y a permitirme un poco de fantasía en mis teorías de la vida; algún elemento no empírico. Una de las ideas con que he empezado a juguetear es con eso de que “las casualidades no existen”. La Teoría de la Sincronicidad postula algo así como que todos somos parte de un rompecabezas cósmico donde las casualidades nos guían hacia nuestro destino. La dificultad reside en dilucidar su significado, claro. ¿Qué me podrían estar señalando a mí estas casualidades? -me pregunté.
En mi última clase del día (las otras tres casualidades sucedieron en mi primera, segunda y tercera clase de los lunes y por orden) tengo un alumno que me pone. Me mola; es atractivo, con pinta de muy tranqui… Como en clase de inglés se acaba hablando de todo, hace unos meses contó que tenía novia (oh…) pero recientemente me pareció entender que ya no. Y no os sorprenderá ya a estas alturas que al decir que mañana era mi cumple él haya dicho “¡El mío también!” Y me ha sacado su carnet para que me lo creyera. Yo he estado tentada a mirar para ver el año, pero me ha parecido que estaba feo y le he dicho riéndo “Noo… I trust you!” Él, como leyendo mi mente, ha confesado “Forty-two” y yo correspondiéndole: “Me, thirty-all”
En definitiva, que ha sido todo esto una escalada de casualidades; cuando yo ya estaba sorprendida sucedía la siguiente, hasta que un día antes de mi cumpleaños me entero de las dos últimas. O de la última, en la última clase de mi último día antes de mi cumple ¿Es todo esto solamente una casualidad, sin más... o es que me está señalando el cosmos al tío este?
Me parece mucho menos aburrida la opción del cosmos conspirador, así que ya estoy elucubrando sobre cómo componérmelas para echarle una mano. Al cosmos.
