Ayer cuando volví a casa de yoga Federico estaba estudiando en el salón, como cada mañana. Las ventanas estaban abiertas y entraba el sol, y un aire primaveral cálido y fresco a la vez. Desde el piso de abajo llegaba con nitidez una música cantada en francés.
- Holaaa... ¿Qué, qué te parece la música? Esto es la de abajo, La loca.
- Ya, la pone muy alta, ¿no? pero la verdad es que me estaba gustando. Con el día que hace, aquí fumándome mi pipa… me estaba pareciendo perfecta.
- Sí, afortunadamente la música no está mal… pero no te gustaría tanto si llevaras casi diez años oyendo siempre el mismo disco.
La loca tendrá como setenta y pico. En el bloque tiene reputación de "ida"; ahora lleva bastantes años tranquila, pero cuando llegué a esta casa tenía constantes trifulcas con los vecinos; se quejaba sobre todo de ruidos que venían del piso de arriba y aseguraba que tenían un laboratorio de drogas (!) Todos pensamos que se le iba la olla, aunque cuando aquellos vecinos se fueron, ella dejó de quejarse y desde entonces no ha dado guerra. A veces en las reuniones de vecinos, con los temas de las obras del bloque se pone muy irracional y parece que no procesa la información.
Pero lo cierto es que mal de la cabeza del todo no puede estar, porque vive sola; la única familia que tiene es un hijo que vive fuera de Madrid y que no parece que la visite con mucha frecuencia. Marido no sé si tuvo y murió o no lo tuvo nunca; quizás fue madre soltera, porque parece que en su juventud vivió en Francia muchos años, con el ambiente tan “libertino” que se dice que había allí, quizás se desmelenó más de la cuenta y zas.
El caso es que aquellos años en Francia debieron de ser sus años dorados, allá por los sesenta o setenta, y por eso insiste en recordarlos periódicamente poniendo el mismo disco a todo volumen; siempre el mismo. Y sé que es un disco y no una cinta o un CD porque una de las canciones se le ha rayado de tanto ponerlo, y cuando llega “
La boheme”, hacia el final salta la aguja, y suena la misma frasecita tres o cuatro o cinco veces hasta que la mujer levanta el brazo del tocadiscos y lo vuelve a posar un poco más adelante en el surco y la canción continúa. Yo me la imagino bailando mientras oye el disco a todo volumen, dando vueltas por la casa, fuera de sí, poseída por la nostalgia… y en pelotas -no sé de dónde he sacado esta idea de que baila por la casa en pelotas.
Para escribir este post me he paseado por Internet para ver algo sobre la canción que se raya, y he encontrado el vídeo y la letra, que he traducido por curiosidad. Me ha sorprendido mucho cómo sin tener ni la más remota idea sobre de qué iba la canción –no hablo francés- había captado el sentimiento perfectamente. Además la letra me ha parecido muy bonita... y bueno, tal vez después de esto la miraré de otra forma. De momento Federico la ha re-bautizado y en vez de "La loca" es "La francesa", que no es poco.
LA BOHEMIA
Te hablo de un tiempo que
los de menos de veinte años
no pueden conocer
Montmartre por aquel entonces
colgaba sus lilas
hasta nuestras ventanas,
y aunque la humildemente amueblada habitación
que nos servía de nido
no era gran cosa,
fue allí donde nos conocimos;
yo me quejaba de hambre
y tú posabas desnuda.
La bohemia, la bohemia
Eso quería decir
que éramos felices
La bohemia, la bohemia
Sólo comíamos cada dos días.
En los cafés vecinos
éramos varios los que esperábamos la gloria
y aunque éramos pobres con el estómago vacío
nunca dejamos de creer en ello.
Y cuando en algún bar
nos cogían un lienzo
a cambio de una comida caliente,
recitábamos versos
agrupados alrededor de una estufa
olvidándonos del invierno.
La bohemia, la bohemia
Eso quería decir
que eres preciosa
La bohemia, la bohemia
éramos todo genio.
A menudo pasaba noches en vela
delante del caballete
retocando la forma de la línea de un pecho,
la curva de una cadera…
y no era hasta la mañana
que nos sentábamos
delante de un café con leche;
extenuados pero encantados.
Debía de ser porque nos amábamos
Y también amábamos la vida
La bohemia, la bohemia
eso significaba
que teníamos veinte años
La bohemia, la bohemia
Vivíamos el aire
de aquellos tiempos
Cuando alguna vez voy a visitar
mi antigua dirección
ya no la reconozco;
ni las paredes, ni las calles
que vieron mi juventud.
Desde lo alto de la escalinata
busco el estudio del que ya no queda nada.
En su nuevo decorado
Montmartre parece triste
y las lilas han muerto.
La bohemia, la bohemia
éramos jóvenes, éramos locos
La bohemia, la bohemia
ya no significa nada.